wpe1.gif (1316 bytes) Directrices para una Planificación y un Manejo Integrados de las Areas Costeras y Marinas en la Región del Gran Caribe

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Informe en Formato Word

Informe Técnico del PEC No. 42 1996 Informes Técnicos

Capítulo 2

LA NECESIDAD Y EL CONCEPTO DE MIAC

2.1 Problemas comunes de las áreas costeras del Gran Caribe

La Región del Gran Caribe cubre un área de 35 Estados y Territorios que delimitan dos cuencas conectadas entre sí: el Golfo de México y el Mar Caribe. Incluye países continentales, naciones insulares y territorios dependientes, así como una amplia variedad de sistemas políticos, económicos, sociales y de recursos naturales. Culturalmente, la región esta abundantemente dotada. Sus habitantes provienen de los cinco continentes, por lo que conforman una mezcla vibrante de razas, religiones, costumbres y grupos étnicos. Por una parte, el Gran Caribe es una región de recursos limitados y grandes disparidades económicas; por la otra, es un área con una enorme energía y una riqueza de diversidad cultural.

Los 80 millones de habitantes que viven en las islas y en los litorales de los países continentales de la región, así como los cerca de 20 millones de turistas que cada año visitan la región, dependen de un medio marino saludable. Las principales industrias de base marina (Tabla 1) -- como pesquerías, transporte marítimo (del que depende la agricultura), extracción de petróleo y de gas, y en épocas más recientes, el turismo -- han desempeñado un papel importante en el desarrollo de la Región del Gran Caribe.

Cual un enorme ecosistema, el Gran Caribe sufre una grave amenaza. Sus subsistemas marinos costeros -- como los arrecifes de coral, los lechos de pastos marinos, los estuarios y las comunidades de manglares -- ahora se encuentran amenazados por poblaciones crecientes, prácticas de desarrollo insostenibles, una insuficiente vigilancia administrativa y una comprensión y una valorización limitadas de la importancia de su papel por parte del público en general. Empero, son estos mismos ecosistemas los que forman la base de la productividad, la alta biodiversidad y gran parte del abastecimiento de alimentos de la región. También son una defensa contra desastres naturales como los huracanes, brindan estabilidad a las costas y son esenciales para los sectores económicos clave como el turismo.

Para el Caribe insular, la productividad depende en gran medida de sus hábitats marinos costeros vulnerables. La mayor parte de las especies comercialmente aprovechables de peces y mariscos depende de los manglares, los pastos marinos y los arrecifes de coral en las etapas sobresalientes de sus ciclos de vida. Además, debido a los patrones de circulación en este mar semicerrado, casi todas las poblaciones de peces parecen estar vinculadas a nivel de todo el Caribe.

Existe, como es obvio, una mayor productividad cerca de las costas septentrionales de América del Sur debido a los mayores niveles de nutrientes provenientes de ríos, estuarios y manantiales submarinos. Sin embargo, la alta productividad de estos ecosistemas marinos costeros también está amenazada por la falta de un marco adecuado de manejo y cumplimiento de las políticas en el cual manejar los recursos para lograr un desarrollo ecológico sostenible. La pérdida de hábitats y la degradación ambiental son las principales amenazas para la productividad marina de la región.

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Tabla 1. ACTIVIDAD COSTERA en el Gran Caribe (estados escogidos)

 

 

Longitud de las costas (km.)

Area Marítima
(en miles de km.)

 

 

Población urbana en grandes ciudades de la costa (en miles)

 

1980           2000

Volumen anual promedio de
bienes cargados y
descargados 1988-l 990
(miles de ton. métricas)
Producción anual de            Reservas
petróleo                            probadas
                                                    de                                              petróleo
                                                y gas
Plataforma                Zona
hasta 200m     Económica
de profun- Exclusiva didad


Petróleo
Crudo     Productos       Carga
                                       seca

Petróleo                Gas
(miles de    (millones
toneladas   de metros
métricas)      cúbicos)

1992          1992

Petróleo (millones de toneladas métricas)

1992

CARIBE

Antigua/
Barbuda

Bahamas

Barbados

Islas Caimán

Cuba

Dominica

República
Dominicana

Granada

Guadalupe

Haití

Jamaica

Martinica

Trinidad & Tabago

153

3542

97

160

3735

148

1288

121

306

1771

1022

290

362

x

85.7

0.3

x

x

x

18.2

x

x

10.6

40.1

2.4

29.2

 

 

x

759.2

167.3

x

362.8

20.0

268.8

27.0

x

160.5

297.6

x

76.8

 

x

x

100

x

6628

x

2787

x

142

1216

1016

217

623

 

x

x

146

x

8942

x

5797

x

196

2845

1689

279

1110

 

0

10524

107b

1357

5850b

x

1630b

x

x

x

1210b

231

6518

 

61b

3702

51b

36b

3821

5b

785b

22b

370b

11b

1203

282

2670

 

 

83

3222

573

117

14244

93

4358

71

1221

838

10122

876

5638

 

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

6922

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

5799

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

78

AMERICA CENTRAL

Belice

Costa Rica

Guatemala

Honduras

México

Nicaragua

Panamá

386

1290

400

820

9330

910

2490

x

15.8

12.3

53.5

442.1

72.7

57.3

x

258.9

99.1

200.9

2851.2

159.8

306.5

x

1050

780

583

6529

1166

989

x

2258

932

1923

9501

2837

1749

0

464b

683

397b

71817a

495b

1192b

106b

336b

204

204

7377

183b

441

306

2662

4232

1849

19833

1280

1939

0

0

0

0

85658

0

0

0

0

0

0

11370

0

0

0

0

0

0

5712

0

192.7

AMERICA DEL SUR

Colombia

Guayana

Francesa

Guyana

Surinam

Venezuela

2414

378

459

386

2800

67.9

x

50.1

x

88.1

603.2

x

130.3

101.2

363.8

2926

x

213

140

5158

3926

 

425

216

9324

9442

 

x

x

58367a

6901

137b

474b

615b

23564

15231

273

1919

6185

26768

0

0

0

0

42728

0

0

0

0

5375

10

0

0

0

966

Fuente: World Resources lnstitute, World Resources Report 1994-95, Tabla 22.6
Notas:    x - no disponible
              a - mercancías cargadas
              b - mercancías descargadas

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El verdadero reto está en perfeccionar un apoyo coordinado para planificar, monitorear, manejar y restaurar los ecosistemas marinos costeros en la Región del Gran Caribe. Un manejo regional coordinado es esencial porque los esfuerzos individuales de los países por mejorar sus condiciones ambientales no podrán tener éxito si las demás naciones continúan sobreexplotando y contaminando los ecosistemas compartidos. En este contexto, el Programa Ambiental del Caribe es un excelente marco para los esfuerzos generales, integrados y coordinados, tendientes al manejo y el desarrollo de los recursos naturales marinos y costeros.

2.2    Instrumentos jurídicos regionales y mundiales

Conforme la creciente contaminación de las áreas marinas y costeras de la Región del Gran Caribe se ha venido haciendo más evidente, se han implantado instrumentos legales tendientes a reducir, eliminar y controlar la degradación costera en la región.

El instrumento jurídico preponderante del Programa Ambiental del Caribe es el Convenio de Cartagena (Convenio para la Protección y el Desarrollo del Medio Marino en la Región del Gran Caribe) el cual fue adoptado en 1983 entrando en vigor en 1986. Al amparo del Convenio, las partes contratantes acordaron prevenir, reducir y controlar la contaminación proveniente de barcos, fuentes terrestres, fuentes aéreas y actividades en el lecho marino. El Convenio también compromete a sus partes a conservar ecosistemas únicos y frágiles, y hábitats de especies amenazadas. El Convenio de Cartagena provee el marco para el desarrollo de un número de protocolos específicos.

EL Protocolo (del Convenio de Cartagena) Relativo a la Cooperación en el Combate a los Derrames de Hidrocarburos también se adoptó en 1983. De conformidad con este Protocolo, los países del Caribe Oriental han colaborado, con la ayuda de la Organización Marítima Internacional (OMI), en la preparación de un plan de contingencia para derrames de hidrocarburos en caso de que llegara a ocurrir un derrame de petróleo. El plan establece la política y estipula la responsabilidad de los países participantes en las operaciones de respuesta, las solicitudes de ayuda, la cooperación mutua y el empleo de dispersantes.

El marco para la acción regional coordinada sobre áreas protegidas y biodiversidad lo brinda el Protocolo Relativo a las Áreas y la Flora y Fauna Silvestres Especialmente Protegidas (SPAW) del Convenio de Cartagena, que fuera firmado en Jamaica en 1990 (véase también la Sección 4.2.3). Esta concebido para crear una red de parques nacionales y áreas protegidas (inclusive parques y áreas protegidas costeras y marinas) en la Región del Gran Caribe y proporcionar mecanismos para fomentar y apoyar su establecimiento y gestión. El Protocolo SPAW estipula el requisito de que se establezcan directrices y criterios para:

  1. la identificación, la selección y el manejo de las áreas y las especies protegidas;
  2. el establecimiento de áreas protegidas, incluso de parques, reservas y santuarios, y
  3. la evaluació de proyectos que pudieran tener un impacto sobre las áreas o las especies enumeradas.
  4. el establecimiento de áreas protegidas, incluso de parques, reservas y santuarios, y

El Convenio de Cartagena también estipula el desarrollo de un tercer protocolo sobre fuentes terrestres de contaminación marina para la Región del Gran Caribe. En el marco del Plan de Acción del PAC, ese protocolo (Protocolo Relativo a las Fuentes Terrestres de Contaminación Marina) se encuentra en vías de preparación.

A nivel mundial, existen varios convenios y tratados que abarcan a la Región del Gran Caribe. El Convenio de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar fue formulado por la comunidad internacional a lo largo de un periodo de 13 años, en lo que fuera la conferencia internacional más larga, numerosa y compleja de la historia. El UNCLOSS III culminó con la adopción del Convenio (Montego Bay, 1982). Este Convenio contiene nueve Anexos técnicos que cubren todos los aspectos relacionados con el manejo y la conservación del mar. Como tal, se complementa con una serie de acuerdos internacionales. El 16 de noviembre de 1994 entró en vigor el Convenio sobre Derecho del Mar.

El Convenio Internacional para la Prevención de la Contaminación por Barcos (MARPOL 73/78) y sus cinco anexos que cubren las diversas fuentes de contaminación generada por los barcos están concebidos para cuidar el medio marino de todo el mundo mediante la prevención y la reducción de la contaminación por los barcos. En sus orígenes, este convenio internacional fue adoptado en 1973 por la Conferencia Internacional sobre Contaminación Marina y modificado posteriormente mediante un Protocolo en 1978. Los reglamentos relacionados con los diversos tipos de contaminación generada por los barcos están contenidos en los cinco Anexos del Protocolo.

En 1993, la Región del Gran Caribe fue calificada como "área especial" al amparo del Anexo V de MARPOL. Debido a esa designación, en la Región del Gran Caribe deberán aplicarse reglas muy estrictas relacionadas con el control del vertimiento de desechos por los barcos.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED) (Río de Janeiro, 1992) fue un marco internacional que permitió analizar los retos sociales, económicos y ambientales críticos e inherentes a la búsqueda de un desarrollo sostenible. La Agenda 21 resultante de la "Cumbre de la Tierra" -- nombre con el que también se conoce esta Conferencia -- examina la conservación y el manejo de los recursos y, en particular, su Capítulo 17 analiza la Protección de los Océanos, Mares y Áreas Costeras, incluidos sus recursos vivientes. Como resultado de la UNCED, muchos países de la Región del Gran Caribe firmaron los convenios mundiales sobre el cambio climático, la capa de ozono y la biodiversidad.

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2.3 El sistema costero

La "zona" costera, ahí donde la tierra se encuentra con el mar, comprende varias clases de sistemas, incluso sistemas socioeconómicos y sistemas naturales (como estuarios, cuencas, lagunas costeras, arrecifes coralinos y áreas oceánicas hasta las 200 millas náuticas). Cada uno de estos sistemas posee propiedades distintivas que, en conjunto, constituyen las características típicas del área costera, objeto del manejo.

El Manejo Integrado de la Zona Costera (MIZC) implica el manejo ininterrumpido del uso de las tierras y las aguas costeras y de sus recursos dentro de cierta área designada, cuyos límites por lo general están determinados por leyes o por una orden del ejecutivo. En tierra, el área incluida en la unidad de manejo puede comprender la costa y cierta extensión tierra adentro hasta determinado límite, como el de la frontera de la jurisdicción gubernamental (p.ej,, un estado o un municipio o toda una cuenta). Hacia el mar, el área designada puede ir desde el borde del mar a marea baja hasta, ya sea el borde de la plataforma continental, las 200 millas náuticas, o el límite de la Zona Económica Exclusiva (ZEE). En consecuencia, una zona costera -- el área del manejo integrado -- es "... la franja de tierra seca y el espacio del océano adyacente (agua y tierras sumergidas) donde los procesos terrestres y los usos de la tierra afectan directamente a los procesos y usos oceánicos, y viceversa" (Ketchum, 1972). La Figura 2 muestra el corte de una zona costera, con las opciones para los límites hacia el mar y hacia tierra.


2.31.    Recursos costeros

Los recursos costeros pueden considerarse como artículos básicos para la producción de los bienes y servicios que hacen de los litorales un lugar popular y dinámico. Incluyen componentes naturales, humanos v artificiales:

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Los recursos costeros a menudo son recursos de propiedad común con acceso abierto (libre) para todos los usuarios. El libre acceso a menudo da lugar al abuso y a la degradación o el agotamiento de los recursos; esta es la "tragedia de los bienes comunales". Por ejemplo, el uso de los litorales como basureros de los "desechos" de las actividades de la sociedad puede superar la capacidad de asimilación del medio costero, lo que da lugar a la degradación de la calidad del agua y/o de los hábitats. Por lo general, es necesaria una intervención de manejo para mantener y lograr los niveles deseados de máximo beneficio sostenido, así como los niveles deseables de calidad de los recursos costeros.

Los sistemas de recursos costeros son valiosos bienes naturales que deben cuidarse para las generaciones actuales y futuras. Las zonas costeras ofrecen oportunidades físicas y biológicas para uso humano y sus administradores deben tratar de encontrar el equilibrio óptimo entre esos usos con base en un conjunto predeterminado de objetivos. Existe una creciente preocupación sobre todo por la destrucción de los ecosistemas costeros naturales por las demandas que sobre ellos ejercen la población y el crecimiento económico. Estos ecosistemas naturales poseen un enorme valor para un uso extractivo y no extractivo sostenible que a menudo se subvalúa en comparación con otros usos a menudo no sostenibles.

Por naturaleza, el sistema costero mantiene un equilibrio ecológico que se refleja en la estabilidad del litoral, la recuperación de las playas, la generación de nutrientes y el reciclaje, todo ello de gran importancia ecológica y socioeconómica. Estos sistemas naturales están bajo la creciente amenaza de actividades humanas descontroladas como la contaminación, la destrucción de los hábitats y la explotación excesiva de los recursos.

En las áreas rurales costeras, la pesca en las aguas próximas y el cultivo de las tierras bajas costeras son las principales actividades económicas que aportan pescado y productos agrícolas para la subsistencia de los habitantes y los centros urbanos. Las actividades que agregan valor a los recursos costeros incluyen el esparcimiento y el turismo, que se han convertido en fuentes primordiales de ingresos en moneda local y en divisas extranjeras para muchas naciones costeras.

Por naturaleza, el valor económico intrínseco de los recursos costeros representa una "inversión" de capital para la humanidad. Los bienes y los servicios que de ellos se derivan son los "intereses" generados por esa inversión. Por ello, la destrucción de la base de recursos equivale a una reducción del "capital" y, por ende, a una baja de los intereses y finalmente al agotamiento de aquello que la naturaleza nos proporcionó de manera gratuita.

Por tradición, el manejo de los recursos costeros implica la solución de los problemas a corto y largo plazo por igual. Los problemas a largo plazo incluyen: posibles cambios climáticos como la elevación del nivel del mar y la modificación de los patrones hidrológicos, la acumulación de contaminantes y sus efectos sobre las especies, y el creciente desarrollo de los litorales y del interior con la consecuente modificación de la cantidad, la calidad y los patrones temporales de los aportes a las aguas costeras. Los problemas a corto plazo incluyen: daños debidos a las tormentas, impacto de los trabajos de dragado y sobre explotación de los bancos de peces, arena de las playas, arrecifes de coral o de los manglares. Su manejo resulta esencial para prevenir, o cuando menos mitigar, los efectos adversos de esas presiones.

Las áreas costeras son ricas en recursos naturales que a menudo se pierden debido a esfuerzos contraproducentes que pretenden proteger el desarrollo en áreas sometidas a las tormentas costeras. Las playas, las dunas y los humedales son destruidos tanto por la construcción de proyectos públicos y privados mal planeados y ubicados, como por la subsecuente construcción de obras de protección como rompeolas para defender esos proyectos contra la erosión de la costa y las marejadas. La construcción en esas áreas de alto riesgo interfiere con los procesos geológicos y ecológicos que conservan los sistemas costeros naturales de protección y reproducción. Los humedales de los estuarios a menudo son dañados por las actividades de dragado y relleno. Los diques y los rompeolas pueden brindar protección localizada pero también provocan la pérdida de playas y dunas debido a una mayor erosión por la acción del oleaje y la interferencia con los patrones normales del traslado de la arena por las corrientes marinas.

Los programas de manejo de los litorales pueden prevenir la pérdida de recursos naturales mediante la debida reglamentación de los desarrollos, su monitoreo y su debido cumplimiento. Con la combinación de medidas preventivas como las que impiden la construcción a la orilla del mar al prohibir el reforzamiento de la costa, los gobiernos pueden proteger los sistemas de recursos naturales necesarios para conservar las playas, así como para salvaguardar el futuro desarrollo de las costas y su infraestructura (ver el Cuadro 1).


2.3.2 Aspectos del manejo de los ecosistemas costeros

1) Procesos ecológicos clave

Todo programa de manejo de los ecosistemas debe cuidar y proteger los procesos ecológicos importantes, es decir, los factores subyacentes que explican los altos niveles de producción de los mares costeros, como:

  1. el papel clave de las aguas dulces y marinas en el abastecimiento y la renovación delos nutrientes, los materiales orgánicos y el oxígeno;
  2. la radiación solar que se maximiza como fuente de energía debido a la poca profundidad característica de esas áreas, y
  3. los altos índices de mezcla que ayudan al intercambio de gases, la circulación de los nutrientes y la eliminación de los desechos.

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Cuadro 1. CRISIS COSTERAS
Problemas Comunes y Soluciones

TEMAS Y PROBLEMAS

  • Agotamiento de las pesquerías costeras comerciales y recreativas
  • Degradación de los hábitats costeros
  • Daños a las áreas costeras por un desarrollo descontrolado
  • Daños a las playas por la extracción de arena y la
    supresión de la vegetación para construir desarrollos
    turísticos
  • Contaminación del agua por hidrocarburos, aguas negras escurrimientos urbanos y sedimentos
  • Contaminación, congestión y sedimentación de puertos y estuarios
  • Contaminación por nutrientes de las aguas costeras provenientes de fertilizantes y plaguicidas agrícolas
  • Pérdida de los humedales costeros y hábitats estuarinos
  • Pérdida de paisajes escénicos terrestres y marinos, así como de las zonas históricas

ACCIONES EFECTIVAS

  • Manejo sustentable de las pesquerías para una productividad a largo plazo; posibilidad de limitar las nuevas incorporaciones

  • Mejor manejo de la biodiversidad
  • Control del desarrollo costero mediante procedimientos de planificación, zonificación y emisión de permisos
  • Manejo del turismo para minimizar la erosión y reducir el impacto ambiental
  • Mejor control de los efluentes de las cuencas hidrográficas y de las prácticas de eliminación de los desechos urbanos
  • Planificación del manejo de un "área especial", incluido el uso de procesos EIA para los puertos, los humedales, los estuarios, las zonas industriales y las áreas urbanas
  • Desarrollo de programas de control de la contaminación proveniente de fuentes no puntuales
  • Establecimiento de una política para evitar la pérdida neta de humedales
  • Estrategias de manejo y concesionamiento para proteger los paisajes escénicos de las costas y los lugares históricos


2) Límites de la planificación de los ecosistemas

La complejidad de los sistemas bióticos y la reciprocidad de sus componentes obligan a tratar cada ecosistema como un sistema completo. Ni un manejo poco sistemático ni un tratamiento individual de sus componentes o de sus especies logrará un éxito pleno. Asimismo, deben tenerse en cuenta las principales fuentes externas de influencia sobre los sistemas costeros -- cuencas hidrográficas detierras cercanas a la costa, áreas contiguas al mar y aguas costa afuera -- todas ellas vinculadas al sistema costero. Por lo tanto, el ecosistema en cuestión debe abarcar una unidad completa e integrada, una que incluya una o varias cuencas hidrográficas costeras y las tierras adyacentes a la costa hasta donde tengan una influencia significativa sobre las aguas costeras.


3) Interacciones entre la tierra y el mar

Una cualidad importante del manejo integrado de la zona costera es que estudia la tierra y el mar en forma conjunta. Sin un manejo coordinado, los vínculos entre la tierra y el mar impedirán que se logre un desarrollo sostenible de los recursos marinos/costeros.

Resulta esencial que el manejo de las costas reconozca qué tanto las actividades en tierra afectan la condición del mar. El mar se ve afectado por acontecimientos lejanos que ocurren tierra adentro --vertimientos en ríos, deforestación, cultivo de la tierra -- y pueden dañar los ecosistemas costeros.

A la inversa, el mar tiene enormes efectos sobre la tierra y la franja entre plenamar y bajamar como, por ejemplo, la contaminación por las lavazas de los petroleros o la destrucción de propiedades por inundaciones debidas a las tormentas huracanadas y a la acción de las marejadas. Las "defensas naturales" de contención del borde del mar -- playas, manglares y arrecifes coralinos -- pueden llegar a ser de suma importancia para proteger la línea costera y las poblaciones costeras contra las marejadas y la erosión.

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2.3.3 ¿Qué es el manejo integrado de la zona costera? (MIZC)

El manejo costero es un proceso de planificación especial dirigido hacia un área compleja y dinámica que se enfoca en la interfase mar-tierra y que considera los siguientes aspectos:

Como tal, el manejo de la zona costera provoca ideas de lo más diversas entre las personas. Para quienes poseen una mentalidad conservacionista, ese concepto representa una panacea para todo exceso del sector privado o de las dependencias gubernamentales, o es la solución para todo problema relacionado con la costa que aún no esté resuelto. Otros temen que ese "manejo" no sea más que una injerencia más del gobierno en los "derechos de los individuos", o la imposición de un "papeleo" adicional y de más retrasos burocráticos. A menudo se le interpreta como "determinismo ambiental", es decir, la imposición de valores ambientales naturales sobre todos los demás.

Muchos de los programas iniciales costeros reflejaron el error antecedente del sistema existente de planificación nacional y/o local del desarrollo para responder a los efectos adversos obvios de hacinamiento, progreso tecnológico, crecimiento urbano, privatización y prácticas de eliminación de los desechos que estaban cambiando las áreas costeras. En la mente del público existía la necesidad de que se contestara la pregunta de política pública, sobre "quién se preocupa por la costa". Las respuestas no eran alentadoras, y por lo general daban lugar al desarrollo de programas para una primera etapa que no pasaban de ser modestos, de propósitos limitados y con un temario limitado. En una fase subsecuente, las preocupaciones de las comunidades influyeron en el proceso de manejo de las costas para que se ampliara e incluyera los siguientes elementos:

Normalmente, los ministerios, los departamentos y/o las dependencias particulares del gobierno son responsables de determinados recursos o aplicaciones de éstos. No obstante, en algunos países gran parte de la zona costera es de propiedad privada y los intentos del gobierno por dictaminar el manejo de las tierras privadas pueden convertirse en una fuente de conflictos. En esas condiciones, la planificación de las áreas costeras ha sido puesta a prueba severamente y en ciertos casos incluso ha tenido que enfrentar la pérdida del apoyo público.

De hecho, un manejo racional de las áreas costeras no debe llegar a tales extremos. Un programa exitoso debe basarse en un proceso de planificación completo e integrado tendiente a armonizar los valores culturales, económicos y ambientales, y a equilibrar la protección ambiental y el desarrollo económico con un mínimo de reglamentos. El manejo sin un proceso apropiado de planificación tiende a ser incompleto y desintegrado, a ser más bien una actividad sectorial (y a menudo ad hoc).

Un manejo racional de la zona costera promueve un diálogo que conjunta los conocimientos tanto de expertos como del público con el propósito de formular un programa de manejo técnicamente sensato y claramente enunciado que cuente con el apoyo más amplio posible para lograr su aprobación y pueda aplicarse con toda efectividad. Las metas y los objetivos siguientes ayudan a entender qué es el manejo de las zonas costeras.

  1. Satisface el crecimiento y facilita los beneficios económicos, al tiempo que protege recursos naturales valiosos e irrecuperables al:

    2.    Promueve el uso y el disfrute público de la línea de playa así como el aprovechamiento de las tierras sumergidas en
           tanto cumplan la doctrina de la confianza del público al:

 

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